sábado, 27 de junio de 2015

¿Cómo saber si se tienen cálculos en la vesícula?

Los cálculos en la vesícula, o dicho de otra forma, los cálculos biliares, son cristales duros presentes en la vesícula biliar, que engendran molestias cuando su tamaño aumenta y provoca un efecto de bloqueo. Este tipo de cristales, a pesar de que pueden afectar a los dos sexos, son más comunes en las mujeres de más de 40 años.

Algunos signos pueden indicar que se padecen cálculos biliares, por eso conviene pasar revista a los síntomas para descubrir cómo saber si se tienen este tipo de cálculos en la vesícula.

Diferentes tipos de cálculos biliares

Existen dos tipos de cálculos biliares: los que están formados por el colesterol, que son el tipo de piedras de la vesícula más frecuente; y los cálculos compuestos de bilirrubina, por culpa de un exceso de ésta en la bilis. Los dos tienen un tratamiento apropiado para solucionar el problema. En el caso de que el cálculo de la vesícula es grande y genera bloqueos molestos, es posible tener que recurrir a una operación quirúrgica para solucionarlo.

Los cálculos biliares pueden estar en la vesícula durante bastante tiempo, sin presentar ningún tipo de síntoma. Normalmente, el paciente comienza a sentir los primeros signos cuando el cálculo se mueve y engendra bloqueos en las vías císticas o colédocas, este movimiento produce uno de los principales síntomas de cálculos en la vesícula: un dolor en el lado derecho de la parte superior y en medio del abdomen, conocido como cólico biliar.
Síntomas de cálculos biliares

El dolor puede manifestarse de manera constante, signo de que existe un bloqueo, o en forma de calambre. A veces, deja de doler y no vuelve a manifestarse más, lo que indica que, quizás, el cálculo evoluciona hacia el duodeno.

El dolor producido por los cálculos de la vesícula puede igualmente manifestarse justo por debajo del omóplato derecho.


Otros síntomas de cálculos de la vesícula son la fiebre y un color amarillento de la piel y en la esclerótica ocular (la parte blanca de los ojos). Las náuseas y los vómitos pueden ser también signos de esta enfermedad.

Las personas que sufren una diabetes, a quienes se les ha trasplantado la médula ósea o un órgano, que tienen una cirrosis hepática, una insuficiencia de la vesícula, una anemia hemolítica, una pérdida de peso acelerada por una alimentación pobre en calorías, o que han sido sometidas a una cirugía bariátrica, están más dispuestos a tener cálculos biliares.

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